miércoles, 22 de abril de 2009

«El Estado Autonómico no es el problema, sino parte de la solución a la crisis»

Con todo a punto para la celebración del Día de Castilla y León, el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, vuelve a hacer hincapié en la necesidad de reforzar el sentimiento autonómico. En este sentido, considera que el Estatuto constituye «un poderoso instrumento» para reforzar «nuestra identidad histórica» y «nuestra confianza en el futuro». Una confianza más importante, si cabe, en un 23 de abril marcado por la crisis económica, ante la que Herrera rechaza que el Estado Autonómico sea el problema y sostiene que es parte de la solución. Eso sí, echa en falta el liderazgo político del Gobierno de la nación.
¿Cuál es el mensaje que desde las instituciones puede enviarse a las miles de personas que viven con preocupación esta situación de crisis?
En primer lugar, un mensaje de cercanía. Al mismo tiempo, de esfuerzo intenso. Un esfuerzo que debemos realizar, que estamos realizando, las administraciones públicas, los agentes económicos y sociales y, también, el conjunto de la sociedad civil. Trabajamos con el máximo empeño para aportar soluciones eficaces en ejercicio de nuestra capacidad de autogobierno, pero necesitamos complementar las iniciativas con otras cuya responsabilidad corresponde al Gobierno.
Los dirigentes sindicales coincidían en que el Estado Autonómico puede complicar la salida de la crisis por las dificultades para la coordinación de las políticas. ¿Lo comparte?
Creo que el problema no es el Estado Autonómico, sino la ausencia de liderazgo por parte del Gobierno central, quizá condicionada por su interesada resistencia a reconocer la difícil situación económica durante meses. Profundizando en nuestra capacidad de autogobierno, Castilla y León ha progresado en riqueza. Por lo tanto, el Estado Autonómico no es el problema, sino parte la solución. Creo que la solución no es ese cuestionamiento, sino un mayor liderazgo y capacidad de pacto del Gobierno en una triple vertiente: social, política y territorial, como estamos practicando en Castilla y León a través del Diálogo Social, la Mesa entre los principales partidos y la cooperación con entidades locales.
¿Considera que el ritmo y el interés para el desarrollo del Estatuto es el adecuado?
Tras la aprobación del Estatuto, conseguimos constituir con rapidez la Comisión de Cooperación. Pero a partir de ahí, apenas se han producido avances reseñables: el Gobierno titubea y parece dudar, ahora, sobre la transferencia de la gestión de la cuenca del Duero; no está teniendo en cuenta las prioridades de la Junta a la hora de decidir sus actuaciones en Castilla y León, y, respecto a la financiación autonómica, tras diversos incumplimientos de los plazos anunciados, aún no conocemos aspectos fundamentales: cuantía global, tipos de fondos, evolución dinámica, peso de los distintos factores, etc.
El resultado de la financiación autonómica será la piedra de bóveda del debate territorial para los próximos años, ¿considera que el Estatuto de Castilla y León se está teniendo en cuenta?
Aún hoy, desconocemos el peso de los factores incluidos en el Estatuto: extensión territorial, dispersión, baja densidad y envejecimiento. Nos preocupa cómo se está abordando esta cuestión. Las últimas informaciones no nos satisfacen ni nos permiten ser optimistas: nos proponen como mejora 300 millones, el 3,3 por ciento de los nuevos fondos, la mitad de lo que nos correspondería aplicando los criterios del actual modelo. Sería un paso atrás que no podemos aceptar.
El 23 de abril es ya una fiesta normalizada, con su reconocimiento estatutario, pero ¿serían necesarios más esfuerzos para consolidar la fiesta y, con ella, la cohesión de las provincias?
Efectivamente, está normalizada. Creo que es la fiesta para los representantes institucionales convocados este año en Ávila, para las miles de familias que irán a Villalar, y, especialmente, para los cientos de miles de castellanos y leoneses que día a día contribuyen con su trabajo, su iniciativa, y su tesón, a conseguir una Castilla y León más moderna, más abierta y, también, más cohesionada.
¿La debilidad del sentimiento autonómico puede dificultar algunas políticas de interés general para Castilla y León?
El Estatuto constituye un poderoso instrumento para reforzar nuestra identidad histórica, nuestra estima como pueblo y nuestra confianza en el futuro. Pero no debemos olvidar que la identidad está en permanente construcción, y de nosotros depende la visión que queremos proyectar de Castilla y León. Las políticas integradoras, la convergencia entre provincias, los proyectos de interés general, los servicios públicos autonómicos, contribuyen, y lo seguirán haciendo, a reforzar el sentimiento autonómico. Por otra parte, determinados egoísmos, visiones localistas o el tamaño de algunos proyectos pierden eficiencia en términos económicos, políticos y sociales. Lo que algunos comienzan a denominar ‘los costes de la no comunidad’.

Texto e imagen: Diario de Burgos; 22/IV/09

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