Merino, que habló en nombre de los ocho premiados, trazó un discurso breve, con continuas alusiones a los clásicos para referirse al júbilo y la exaltación colectiva que originan estos momentos que se dedican a enaltecer a los mejores, y con elogios por la institucionalización de unos premios con «tanta solemnidad».
«A los galardonados nos corresponde el honor de ser los protagonista de ese espíritu y los principales beneficiarios de ese júbilo», afirmó el escritor, miembro de la Real Academia Española y considerado uno de los grandes cuentistas españoles. Pero este alto reconocimiento, afirmó que no sólo les honra, sino también que les reconforta por lo que tiene de estímulo para el futuro. Así, agradeció que los premios se hayan institucionalizado, pues con «tanta solemnidad se pone una «nota luminosa y alentadora».
Texto e imagen: Diario de Burgos;23/IV/09
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