Se llaman Arizona Baby y lo más probable es que si a uno de ellos les da por sentarse en una esquina para atarse los cordones de las zapatillas (eso no puede ser, llevan botas, pero supongamos que sí), lo más probable es que alguien le tire una moneda. Barba tupida, aspecto de haber salido del calabozo de algún pueblo llamado Yellow Creek o algo similar y un alma cosida para deleitar y romper todo lo escrito.
Son tres, tocan en acústico y ni huelen a folk ni dan la murga. Lo que transmiten es muchas y buenas vibraciones, música de primer nivel y un espectáculo de los que marcan, y no por lo que suelen marcar otros. Otros muchos, claro. Llegan con Second to none, un trabajo plagado de sonidos clásicos que a alguno le van a devolver la fe en el rock de gatillo, saloon y pianista malencarado.
Emulando lo que en su día hicieran los míticos Travelling Wildburys, ‘los Arizona’ se hermanan bajo los pseudónimos Arizona 1, Arizona 2 y Arizona 3. Bien, veamos. Arizona 1 es Javier Vielba, un intelectual capaz de dominar una paleta musical digna de un impresionista y mente preclara del asunto. Arizona 2, cuidado, es Rubén Marrón. Para resumir: le une una estrecha amistad con Slash y Gilby Clarke (ambos ex Guns and Roses, paradigma del hard rock californiano) y eso exige el dominio extremo de la guitarra. Arizona 3 es Marcos Úbeda, la base que sujeta la estructura.
Lo dicho, hágase un favor.
Texto e imagen: Diario de Burgos; 20/XI/09
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