El Consejo de Gobierno ha aprobado la adecuación del Bien de Interés Cultural del Monasterio de Fresdelval, en Burgos, en la categoría de Monumento y delimita un entorno de protección para preservar sus valores. Declarado Monumento Histórico Artístico en 1931.
El Monasterio de Fresdelval, en Burgos, fue declarado Monumento Histórico Artístico en 1931, y la ausencia del entorno de protección que exige la legalidad vigente hace imprescindible que se adecue esta antigua declaración y se delimite la zona dentro de la categoría de Monumento. De esta manera se garantiza la protección de sus valores, su contemplación, apreciación y estudio.
El Real Monasterio Jerónimo de Nuestra Señora de Fresdelval se encuentra situado entre las localidades de Villatoro y Quintanilla de Vivar. Fundado por Gómez Manrique en el siglo XV, se compone de la antigua iglesia, de una sola y amplia nave de la que solo se conservan los muros externos; el claustro principal, de planta cuadrangular y dos pisos; y el resto de las dependencias monacales, como la sala capitular, el refectorio, la cocina y la enfermería, que se encuentran ubicadas en torno al claustro.
Durante el siglo XVI, bajo la protección y mecenazgo de García de Padilla, comendador mayor de la orden de Calatrava, se realizaron importantes trabajos de construcción. A esta época corresponden los grandes cuerpos de celdas, las arquerías del claustro alto, la portada renacentista atribuida a Felipe Vigarny, el palacio renacentista y el denominado patio de los Padilla, en cuyo piso superior se colocaron las armas imperiales y aún conserva un escudo real. Este monasterio alcanzó gran importancia en el siglo XVI, y llegó a ser residencia ocasional del emperador Carlos V y visitado por Felipe II y Felipe III.
Su declive se inicia en el siglo XVII. Durante la Guerra de la Independencia fue objeto de saqueos y destrucción por parte de las tropas napoleónicas. Con la desamortización de Mendizábal, en el siglo XIX, se produce su exclaustración y abandono definitivo. A partir de esa fecha, el conjunto conventual ha llegado a tener otros usos, como fábrica de cerveza refugio de las partidas carlistas, y a finales del XIX se utilizó como fácil cantera de piedra ya labrada.

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